Barcelona

El monólogo que más quiero: Alicia, la separada

Teatro Romea. Barcelona 2003

Mientras me concentro para el concierto del sábado 21/4,
¡recuerdo los momentos más divertidos de mi carrera!

Colonia Sant Jordi, 2015

¡Qué bonito subirse a un barco en el Puerto de Barcelona y llegar al amanecer a la querida isla de Mallorca!

¡Y luego encontrarse con su mar turquesa o dar un paseo en velero en Colonia Sant Jordi o tomarse una copa de cava frente a la Bahía de Palma!

Festival Grec de Barcelona, 2002

Estreno de La opera de cuatro cuartos
de Brecht y Kurt Weill
Dirección de Calixto Bieito

Esta es la tapa del diario Avui de entonces y la publico pues acabo de ver la serie Merlí que me encantó por la calidad del guión y las actuaciones. Y también porque me sentí atravesada por los recuerdos, porque la serie me ayudó a recuperar el idioma catalán, porque las imágenes de Barcelona me llenaban de emoción, porque se me hacían presentes los lustros que viví allí… y porque aparecían en la serie muchos compañeros actores con los que compartí mis días y mis trabajos.

En esta foto me ven con Boris Ruiz, el fantástico actor que se puso en la piel del protagonista de la ópera de Brech y que, en Merlí, hacía el padre del Pol Rubio, ese hombre desagradable que no trabajaba y les exigía a sus hijos traer el dinero al hogar aunque ello significara dejar los estudios.

Recuerdos que me unen a Barcelona y a los catalanes.

Julio y Cristina

Cristina Peri Rossi gozó de una especial amistad con Julio Cortázar.
Conocí a la gran escritora uruguaya en Barcelona y disfruté de varios almuerzos con ella.

Me contó la fascinante relación con Julio y le propuse armar un espectáculo con las innumerables cartas que intercambiaron.
El proyecto no pudo ser pero me quedaron las imágenes de los viajes, paseos y poesías que compartieron los dos escritores.

Transcribo el poema 2 que integra lo que Cortázar dio en llamar Cinco Poemas para Cris

2–

En realidad poco me importa

que tus senos se duerman

en la azul simetría de otros senos.

Yo los hubiera hollado

con la cosquilla de mi roce

y te hubieras reído justamente

cuando lo necesario y esperable

era que sollozaras.

El poema fue escrito en 1981, y publicado en el libro Salvo el crepúsculo (Editorial Nueva Imagen, 1984)